Peñaranda de Bracamonte volvió a mostrar hoy su arraigo devocional en la fiesta de Nuestra Señora de la Piedad, organizada por la Cofradía de la Vera Cruz (San Luis), una de las cofradías históricas de la localidad. La celebración, marcada por la solemnidad y la participación de numerosos fieles, tuvo como escenario principal el templo parroquial de San Miguel Arcángel, donde a las 20:00 horas se celebró la Eucaristía presidida por el párroco Lauren Sevillano.

La iglesia, que presentaba un ambiente recogido y festivo, acogió a cofrades, vecinos y devotos de la imagen, que acudieron a esta cita anual que busca su arraigo en la tradición peñarandina. Tras la misa, dio comienzo la procesión extraordinaria de la imagen de Nuestra Señora de la Piedad, que recorrió el conjunto histórico de las plazas Agustín Martínez Soler, Constitución y España, siguiendo el trazado clásico de las celebraciones religiosas de la localidad.

La imagen, elegantemente adornada, fue portada por un grupo de jóvenes costaleros, cuya presencia aportó un aire renovado y emotivo al cortejo procesional. A lo largo del recorrido, numerosos fieles acompañaron a la Virgen, formando un cortejo nutrido y silencioso, solo roto por el sonido de los pasos y el murmullo de las oraciones. La devoción popular se hizo especialmente visible en distintos tramos del recorrido, ya que el rosario de tres plazas es el tradicional punto de encuentro de las celebraciones peñarandinas.

Ya de regreso en la iglesia parroquial, y como broche final de la jornada, los asistentes entonaron una salve de despedida, gesto que puso fin a una tarde marcada por la fe, la tradición y el sentimiento comunitario. La Cofradía de la Vera Cruz reafirmó así su papel como custodio de una devoción que, año tras año, sigue convocando a generaciones de peñarandinos en torno a la imagen de la Virgen de la Piedad.

