Eucaristía y procesión, actos centrales de mayordomía del Cristo de la Agonía (San Luis)

Eucaristía y procesión, actos centrales de mayordomía del Cristo de la Agonía (San Luis)

La Cofradía de la Vera Cruz celebra con gran solemnidad su fiesta anual en honor al Cristo de la Agonía (San Luis) con motivo de la Exaltación de la Santa Cruz.

Los actos principales fueron una eucaristía celebrada en la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, presidida por el párroco Lauren Sevillano, y posterior procesión por calles y plazas de la ciudad, al compás de la dulzaina y el redoblante, con parada y reverencia frente a la iglesia de San Luis en su recorrido. Junto a las mayordomas salientes, Andrea Romero Campo e Irene Sánchez Gómez, y las entrantes, Vega Carrera y Yoana Tolosa, participaron las autoridades locales, el Consejo Rector de la Hermandad y los hermanos mayores de las ocho cofradías peñarandinas, junto al numeroso público que disfrutó de los actos celebrados y favorecidos por el buen tiempo. El encuentro finalizó con un ágape en el Centro Social.

Se trata de una de las tradiciones religiosas más arraigadas en Peñaranda. Su origen se remonta a 1791, cuando fue instituida por dos peñarandinos, Agustín Fernández y Manuel Barreda, con el propósito de fomentar el culto a la imagen de un crucificado existente, ya entonces, en la ermita de San Luis.

La talla representa a Cristo muerto en una composición serena y de gran frontalidad, con los ojos cerrados y una leve inclinación de la cabeza hacia el lado derecho. La corona de espinas está tallada sobre la abundante cabellera y el tratamiento anatómico aparece muy marcado, con tendones, huesos, músculos y venas claramente definidos. El sencillo paño de pureza se anuda al costado izquierdo.

La imagen responde a la tipología de un barroco avanzado, probablemente de finales del siglo XVII o comienzos del XVIII. Se sabe que las obras de la iglesia concluyeron en 1662 con la colocación del retablo, por lo que resulta lógico pensar que en las décadas posteriores se fueran incorporando nuevas imágenes y elementos ornamentales. El Cristo de San Luis ocupó después el lugar principal de un retablo situado en el lado de la epístola, realizado en 1829 con un coste de 900 reales.

Los orígenes de San Luis

Los antecedentes históricos de San Luis resultan especialmente interesantes. La capilla de la Venerable Orden Tercera de San Francisco se construyó a las afueras de la villa, mientras que los frailes menores establecieron en 1570 su convento de San Francisco, bajo la advocación de la Purísima Concepción, junto a la ermita de la Vírgen de las Viñas, gracias al mecenazgo de los primeros condes de Bracamonte.

Al año siguiente comenzaron a vivir en comunidad e iniciaron su labor apostólica entre las gentes de la comarca. Como fruto de esta actividad surgieron en Peñaranda dos instituciones estrechamente vinculadas al franciscanismo.

La primera fue la Cofradía de la Vera Cruz, creada para fomentar la devoción a la Pasión de Cristo y a la Cruz como instrumento de redención. Fundada bajo el amparo franciscano, alcanzó una extraordinaria relevancia durante el siglo XVII, cuando llegó a contar con más de seiscientos cofrades y dispuso incluso de una ermita propia en el camino de Cantaracillo.

Además, organizó las primeras procesiones de Semana Santa de Peñaranda de Bracamonte, en las que participaban muchos penitentes. Aún no había cofrades de hábito, que aquí no aparecieron hasta 1954. Sin embargo, avanzada la centuria del siglo XVIII, aquella hermandad desapareció, dejando escasas huellas documentales de su existencia.

La segunda institución fue la ya mencionada Orden Tercera, fundada por San Francisco de Asís para ofrecer a los seglares un camino de perfección cristiana inspirado en la espiritualidad franciscana. Los primeros mayordomos sentaron las bases organizativas del futuro cabildo que habría de regir la mayordomía, tal como recoge el segundo Libro Maestro de la cofradía, que se conserva con celo especial. Aunque sus integrantes fueron en su mayoría personas humildes, mantuvieron con enorme esfuerzo esta arraigada devoción popular.

La construcción de la ermita

La Orden Tercera logró consolidar un grupo numeroso e influyente dentro de la Peñaranda del Antiguo Régimen. Su importancia era tal que, en 1643, decidió levantar una capilla de considerables dimensiones dedicada a San Luis, el rey francés (IX de su nombre) que le permitiera una mayor autonomía para el desarrollo de sus celebraciones.

Tras diversas interrupciones, las obras concluyeron en 1658. Cuatro años más tarde quedó instalado el retablo, con la imagen de San Luis ocupando la hornacina central. En torno a esta ermita, situada a las afueras de la villa de entonces, fue creciendo progresivamente un barrio donde los terciarios franciscanos desarrollaron su vida litúrgica y religiosa.

Mirando al futuro

Aunque la realidad actual es muy diferente a la de aquellos tiempos, el compromiso de los vecinos del barrio con la conservación de su iglesia permanece intacto. Gracias a ese esfuerzo colectivo se han iniciado las necesarias obras de rehabilitación del edificio, entre ellas la instalación de una nueva cubierta que garantizará su conservación durante muchos años más.

La esperanza es que, coincidiendo con la próxima fiesta de mayordomía, las obras puedan concluidas (el plazo es de tres meses) y el templo reabra sus puertas plenamente renovado para el disfrute y la devoción de todos los peñarandinos.

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