La Cofradía de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, popularmente conocida como «del Cristo de la Cama», celebró su fiesta anual de mayordomía el pasado fin de semana. Los actos se desarrollaron como se viene haciendo desde hace siglos y en el día señalado para ello, el domingo anterior al Domingo de Ramos, el conocido como Domingo de Lázaro.
El acto central de esta fiesta consistió en una Eucaristía, en el templo parroquial San Miguel Arcangel, presidida por el párroco, Lauren Sevillano, y en la que han participado representantes de las ocho cofradías peñarandinas y del Consejo Rector de la Hermandad. Los mayordomos, con sus varas, participaron en la Misa, ocupando un lugar destacado en el templo. La urna con el Cristo yacente, que durante todo el año reposa en la capilla de San Antonio, es colocada en el centro del ábside, delante del altar. Durante los días previos se ha sucedio todo un ceremonial de símbolos y gestos piadoso.
La víspera, a las cuatro en punto la tarde, se procedió al cambio de ropajes a la imagen. Así quedó ya preparada para el desfile procesional del Viernes Santo. Ese momento fue aprovechado por numerosos fieles para introducir en la urna de cristal todo tipo de prendas personales, a manera de exvotos, confiando en que «milagrosamente» reciban la gracia del Cristo. Los peñarandinos también esperan que el Cristo prevenga de enfermedades a quienes lleven esas prendas, que les ayude a superar dificultades, en fin, se pide su mediación sobrenatural y prodigiosa, extraordinaria y maravillosa, por intercesión divina. Son sobrecogedoras algunas escenas que se producen, mezcla de devoción y religiosidad popular.tras el rezo de los cofrades ante la imagen del Cristo.
Luego, precedido del correspondiente lanzamiento de cohetes, tuvo lugar el primer refresco ofrecido por las mayordomas, las Hermanas De Castro Gil (Mercedes y Rocío) a base de bizcochos, bollo maimón y naranjas, acompañado de limonada yclarea, según la tradición. Atender a la imagen a lo largo del año y cuidar sus ornamentos, son otras de las obligaciones de los mayordomos de año. Los cofrades residentes en la ciudad tiene obligación de acudir a los actos de la mayordomía. Se trata de una costumbre ancestral, de las más arraigadas que se conservan en Peñaranda. Se rememora siguiendo al pie de la letra las instrucciones del Libro Maestro de la cofradía, que data de 1758, detalle que atestigua su antigüedad.
A la imagen se atribuyen intercesiones «milagrosas», como la ocurrida con un escuadrón de soldados franceses derrotados en Arapiles. Arrasaron con todo en su huida, pero los caballos se «arrodillaron» frente al Cristo y los gabachos no profanaron su recinto sagrado. Sucedió en la ya desaparecida ermita de San Lázaro y se conserva como recuerdo -en perfecto estado- la colcha enviada como presente desde Francia a Peñaranda, meses después, y que hoy día cubre al Cristo en su Santo Sepulcro, en ocasiones excepcionales.
El Cristo de la Cama es una bella imagen realizada en madera policromada. Tiene las manos y los pies horadados, y los brazos articulados, demostración de que antiguamente se escenificaba el con ella el Descendimiento durante alguna procesión.



