Lágrimas al alba: el Vía Crucis de la Vera Cruz emociona en la mañana del Viernes Santo

Lágrimas al alba: el Vía Crucis de la Vera Cruz emociona en la mañana del Viernes Santo

La procesión partió de la iglesia de San Luis con el paso de Nuestra Señora de la Piedad

En la mañana del Viernes Santo, Peñaranda de Bracamonte volvió a recogerse en torno a una de sus citas más íntimas y sobrecogedoras de la Semana Santa: la procesión del Vía Crucis organizada por la Cofradía y Cabildo de la Vera Cruz (San Luis), en el seno de la Hermandad de Cofradías.

Desde la iglesia de San Luis partió el cortejo en un ambiente de profundo silencio y recogimiento, roto únicamente por el acompasado sonido de los tambores. Los cofrades, ataviados con túnica azul, cíngulo morado, capuchón, capa, zapatillas y guantes blancos, ofrecían una estampa de sobriedad y devoción que acompañaba el discurrir del paso de Nuestra Señora de la Piedad portado por 35 costaleros.

Apenas iniciada la marcha por la calle San Luis, se vivió el primero de los momentos más emotivos de la mañana. El cortejo se detuvo para rendir un sentido homenaje, en forma de saludo reverente, ante el domicilio que fuera de Maribel Nieto (q.e.p.d.), recordada guardiana y benefactora de la ermita y de la cofradía. El gesto, sencillo pero cargado de significado, provocó un nudo en la garganta de muchos asistentes, dejando ver lágrimas en las mejillas de quienes quisieron acompañar con su emoción este recuerdo agradecido.

La procesión continuó su itinerario desgranando las 14 estaciones del Vía Crucis por las calles Isabel la Católica y Cerrajeros, para adentrarse después en el corazón de la villa a través de la plaza de España, la plaza de la Constitución y la plaza de Agustín Martínez Soler, hasta su llegada a la parroquia. A lo largo de todo el recorrido, la notable afluencia de fieles confirmó el arraigo de esta celebración, que cada año congrega a vecinos y visitantes en torno a la tradición y la fe compartida.

El acompañamiento musical, extraordinario, a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores de la Hermandad de Cofradías de Peñaranda, puso la nota solemne a un desfile marcado por la emoción contenida y el respeto. Sus sones, medidos y profundos, contribuyeron a realzar el carácter penitencial de un Vía Crucis que, una vez más, dejó huella en la memoria colectiva de la localidad.

Así, entre el silencio, la música y los gestos de recuerdo, la mañana del Viernes Santo volvió a demostrar que la devoción y la tradición siguen latiendo con fuerza en Peñaranda de Bracamonte.

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta