Tras la Misa en la Cena del Señor, vecinos y cofrades acompañaron el recorrido en una noche rebosante de devoción y respeto.
La tarde del Jueves Santo en Peñaranda de Bracamonte se tiñó de solemnidad y recogimiento con los Santos Oficios del Jueves Santo que conmemoran la institución de la Eucaristía, el Orden Sacerdotal y el lavatorio de los pies durante la última Cena, así como la procesión del Encuentro, uno de los momentos más esperados de la Semana Santa local, organizada por la Cofradía de la Esperanza en el seno de la Hermandad de Cofradías de Semana Santa.
En el templo parroquial se celebró la Misa de la Cena del Señor, a las seis de la tarde, marcando el inicio del Triduo Pascual, e incluyó el lavatorio de los pies, la institución de la Eucaristía y el Sacerdocio, con la consagración del pan y el vino, recordando el mandato de amor fraterno. También se llevó a cabo el Traslado del Santísimo, una procesión solemne para reservar la Eucaristía en el Monumento para el Viernes Santo. Entonces se abrió la Adoración Eucarística, en la que los fieles acompañaron a Jesús en oración, hasta la medianoche. Muchos fieles visitaron también la ermita de San Luis y ofrecieron sus velas al Cristo de la Cama.
Y a las 20:00 horas, con la luz aún suspendida entre el día y la noche, se abrieron las puertas de la parroquia para dar salida a la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Jesús de Medinacelli). El silencio respetuoso del numeroso público acompañó sus primeros pasos por la Plaza Agustín Martínez Soler, avanzando por las calles Elisa Muñoz y Carmen, hasta alcanzar la Plaza de España. El ritmo pausado de los cofrades y el sonido agudo de la Escuela de Dulzaina y Percusión Tradicional de Macotera marcaron el compás de una escena cargada de emoción. Desde allí, la imagen continuó hacia la Plaza de la Constitución para emprender el regreso al templo, después del Encuentro, cerrando su itinerario con la misma serenidad con la que partió.
Quince minutos más tarde, a las 20:15, fue el turno de la cofradía de la Preciosa Sangre con el Flagelado. Su recorrido, más amplio, serpenteó por el corazón de la localidad: Plaza Agustín Martínez Soler, Plaza de la Constitución, Ricardo Soriano, Travesía San Luis y la calle Carmen, para adentrarse después por Isabel la Católica y Cerrajeros. El cortejo alcanzó la Plaza de España, donde ya comenzaba a percibirse la expectación por el inminente Encuentro. La música grave de la Banda de Cornetas y Tambores de la Hermandad, firme y solemne, envolvió cada rincón, mientras los fieles acompañaron con devoción el discurrir de la procesión antes de encaminarse nuevamente hacia la Plaza de la Constitución y la Parroquia.
A las 20:30 horas tuvo lugar la salida de la Virgen de las Lágrimas, que este año ha sustituido a la Virgen de la Esperanza en esta procesión. Su presencia, serena y maternal, aportó un matiz de consuelo y dulzura a la tarde. Recorrió la Plaza Agustín Martínez Soler y la Plaza de la Constitución, dirigiéndose hacia la Plaza de España, punto neurálgico de la celebración. Allí, sobre el templete, aguardaba la imagen de la Oración en el Huerto, configurando el escenario del esperado Encuentro.
Es en ese instante cuando el tiempo parece detenerse. Las tres devociones confluyen en la Plaza de España en un momento de profunda intensidad espiritual, con el alumbrado público apagado, lo que favoreció el clima de recogimiento. Ante la imagen de La Oración en el Huerto, el cura-párroco Lauren Sevillano tomó la palabra, ofreciendo una reflexión que invitó a la concentración y a la contemplación del misterio que se representaba. La música clásica, suave y envolvente, sustituyó momentáneamente el redoble de tambores, creando una atmósfera íntima que emocionó a los presentes. El Ave María puso el punto final a esta oración.
Tras el acto del Encuentro, las cofradías iniciaron el regreso al templo parroquial. Las calles, que minutos antes eran escenario de expectación, se transformaron en un camino de recogida y silencio, donde cada paso pareció resonar con más fuerza, en el interior de quienes han presenciado la escena.
Así concluyó la procesión más significativas del Jueves Santo peñarandino, donde tradición, fe y emoción se entrelazaron para ofrecer una vivencia única que permanecerá en la memoria colectiva año tras año. Pasada la medianoche comenzó la Procesión de la Madrugada, organizada por la cofradía de Nuestra Señora de la Esperanza, con su paso titular.











