Emocionante traslado del Cristo del Humilladero a la ermita de San Luis

Emocionante traslado del Cristo del Humilladero a la ermita de San Luis

Recogimiento y solemnidad en la noche del Martes Santo

La noche del Martes Santo, 31 de marzo, volvió a llenarse de recogimiento y solemnidad en Peñaranda de Bracamonte con la celebración del tradicional Traslado del Cristo del Humilladero, acompañado de Nuestra Señora de las Lágrimas, un desfile organizado por la propia cofradía y cabildo del Santo Cristo que preside Guillermo Flores Gutiérrez, en el seno de la Hermandad de Cofradías de Semana Santa de Peñaranda.

A las 21:00 horas, con puntualidad castellana, se abrieron las puertas de la Ermita del Humilladero, enclave cargado de historia y devoción donde se venera la imagen del Cristo, profundamente arraigada en la vida espiritual del municipio. El silencio expectante se rompía con los compases musicales de una primera pieza extraordinariamente interpretada por la Banda de Cornetas y Tambores de la Hermandad, que hizo estremecerse a muchos de los asistentes y marcó el inicio de un cortejo sobrio y emotivo, en el que los cofrades, ataviados con sus capas negras y hábitos rojos característicos, acompañaban la imagen con paso lento y medido .

El recorrido avanzó por las calles de Chamberí, adentrándose después en Nuestra Señora y Carmen, donde vecinos y fieles aguardaban con respeto, algunos portando velas que iluminaban tenuemente la noche. El tránsito por Plaza de España y Plaza de la Constitución se convirtió en uno de los momentos más significativos, con el paso del Santo Cristo y Nuestra Señora de las Lágrimas, entre el recogimiento del público y el eco profundo de los tambores.

La procesión continuó por Ricardo Soriano e Isabel la Católica, manteniendo en todo momento ese aire de íntima devoción que caracteriza este traslado. No hubo prisas; cada tramo fue vivido con intensidad, como corresponde a uno de los actos más sentidos de la Semana Santa peñarandina.

El tramo final por la calle San Luis anunciaba la inminente llegada a la Ermita de San Luis, destino del traslado. Allí, en un ambiente de respeto absoluto, previa respetuosa llamada a las puertas de la Vera Cruz, y no menos atenta respuesta -con ofrenda floral incluida- culminó el recorrido con la entrada del Cristo, espectacular y milimétrica, poniendo fin a una procesión que, más que un desfile, es una manifestación colectiva de fe y tradición.

Un año más, el Traslado del Cristo del Humilladero volvió a demostrar su capacidad para emocionar y reunir a todo un pueblo en torno a una de sus devociones más profundas, manteniendo viva una tradición que forma parte esencial de la identidad de Peñaranda.

Una historia apasionante

Ni siquiera la leyenda da una versión de la procedencia de esta imagen del Santo Cristo del Humilladero, tan solo narra cómo llegó hasta donde hoy se alza su ermita. Eso sí, su llegada está rodeada de un halo mágico, pues los bueyes que lo portaban en una carrera, con destino a uno de los pueblos de la comarca, se quedaron clavados en dicho lugar y no logaron que arrancasen de nuevo, permaneciendo para siempre la imagen en Peñaranda.

La historia reciente de la cofradía del Santo Cristo del Humilladero, se remonta al año 1955 cuando fue creada por el sacerdote Don Agustín Martínez Soler, el cabildo del Santo Cristo y los vecinos del barrio Chamberí, donde esta ubicada su ermita. Aquel primer año desfilaron doce hermanos cofrades de fila y tres hermanos mayores procedentes del cabildo, que procesionaron con hábito rojo, capa, guantes, zapatillas y capuchón negros, portando un  farol de vela (desde el año 2004, procesionan con la medalla de la cofradía). Hoy son 288 cofrades los que integran esta cofradía.


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